Reflexión ante el espejo.

 

Espejito, espejito...


Cuando mejor nos va es cuando nos asomamos al espejo sin hacer muecas para parecer guapo, joven, interesante o modelo. 
El gesto forzado no dura nada en buenas condiciones y, enseguida e irremediablemente, tiende a caerse abriendo una brecha entre lo que nosotros vimos en el espejo y cómo nos ven los demás.


Cuando mejor nos va es 
en la verdad,
cuando nos asomamos mirando dentro, 
mirando el centro.

 

Adoración Romero - Marzo 2017