El Ego

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Habia una vez un Ego que en las cenas de amigos se sentaba tapando al que yo más quería. Y hablaba, y robaba la palabra, elevaba la voz para hacerse escuchar por encima. Estaba de vuelta de dos mil cosas, y las traía todas. Pero mi amigo del alma no venía con ellas.

Yo buscaba el silencio del que esta escondido detrás; el que regresa cansado de hacer todo lo posible, el que tiene un mal día, el que no tiene necesidad de saber porque quiere aprender. El que sabe cómo quedarse conmigo aunque no esté.

Busco a mi amigo del alma, al que está detrás, al que no se ve.

 

 

Adoracion Romero - 11 de Marzo de 2015