CONTRAPUNTEANDO DISFRUTAR

 

Disfrutar es un verbo que me está empezando a cargar.

¿Os habéis dado cuenta la cantidad de gente que dice que disfrutemos cuando nos vamos a enfrentar a un trago?

En los concursos de TV, (OT, La VOZ, Master Chef, …¡todos!) el concursante sale al foso con cara de tener enfrente a leones relamiéndose el bigote y justo antes salir a los focos, un presentador les dice con una sonrisa: es tu momento, disifrútalo. Qué mal huele eso.

Me gustaría poder comprobar cómo una mala actuación puede quedar maravillosa si la disfrutas. 

Realmente no es así y muchos descalificados se despiden diciendo que se van muy contentos porque no lo han hecho bien, pero sobre todo y más importante, han disfrutado.

Muy bonito! ¿Y la barbaridad de medios que han visto por primera vez, y a veces por última, en su vida?; ¿y ser escuchados por muchísima gente?; ¿y aprender cosas que ni saben que existían?; ¿y codearse con artistas que no soñaban conocer?

Y todo este lenguaje se pone de moda y se infiltra en nosotros de modo que  todos acabamos hablando de disfrutar en todas partes: cómo disfruto yo, cómo disfruta el de al lado…

Nos estamos perdiendo mucha riqueza si usamos “disfrutar” como un cajón de sastre donde meter a puñetazos todo lo que sentimos, por abreviar. 

Se le saca mucho más partido a lo que hacemos si lo individualizamos, si identificamos y nombramos los que nos pasa.

Si lo pensamos bien, decir disfrutar es no decir nada. 

Te invito a un experimento: cuando vayas a decir que estás disfrutando, piensa 15 segundos si podrías precisar qué te pasa por ahí dentro y nombrarlos de otro modo. Te sorprenderá comprobar las palabras y sentimientos que afloran, otro lenguaje. Serás diferente y dará gusto hablar contigo. Te lo garantizo.

 

“Disfrutar” es una de esas palabras a las que vamos a pedir que disfrute ella cuando muera de éxito.

 

Adoracion Romero

Enero 2019