Lectura recomendada para Tornillos de alto mantenimiento.

 

 

Se me ha ocurrido empezar con un mensaje dirigido a personas que ocupan posiciones directivas en su vida profesional, ya trabajen para una organización grande privada o pública, o dirijan empresas, despachos, consultas o estudios profesionales. En fin, que tengan responsabilidad organizativa y poder de decisión sobre equipos y personas.

 

Me pregunto si pertenecer a equipos directivos da derecho a ser “una vaca en brazos” para el resto de las  personas o equipos que les acompañan?¿ Da derecho a estar ajeno al día a día y a su incómoda y necesaria disciplina? ¿Se pueden permitir ser el verso suelto de una estrofa?

 

No estamos hablando de situaciones y comportamientos puntuales, de fallos, de errores, de olvidos, de apretones de urgencia…

Estamos hablando de poder mantenerse al margen, sine die, del flujo de obligaciones y deberes, de esfuerzos que construyen el movimiento dulce de cualquier actividad. Estamos hablando de incumplimiento de plazos en procesos comunes, de pedir para ayer  y no para mañana, (ayer tuvo un antes de ayer…), de  comerse su tiempo y el todos sus compañeros, (su tiempo termina donde empieza el de los demás), de ser impuntual (el tiempo de todos es valioso), de anular/convocar reuniones sin tiempo, de no contestar  los mails importantes para que otros puedan seguir trabajando, que pasan de respetar estas reglas pensando que no son para todos…

Como veis, no estoy hablando de competencias y habilidades directivas, que eso es otro cantar. Estoy hablando del día a día y de dejar de poner palos en las ruedas justificados detrás de una actividad frenética e importantísima.

¿Se puede obstruir el flujo del día a día sin que pase nada? Pasar, pasa! pero puede que el esfuerzo de los demás amortigüe el impacto.

 

He pensado que una metáfora nos puede dar luz y rebuscando en la mochila he encontrado un recuerdo que me ha parecido interesante: la figura del “Ejecutivo de Alto Mantenimiento”.

”El término se de dónde viene, (no lo inventé yo, ya me hubiera gustado) y me voy a arrancar a definirlo por sacar algo que nos permita reflexionar con humor.

 

“Ejecutivo de Alto Mantenimiento”: 

Dícese del profesional valioso y aparentemente imprescindible que demanda sin descanso, atención, reconocimiento, trato mejorado, excepcionalidad y medios únicos, porque “Su Misión lo vale”, (esta definición queda abierta a quien desee incorporar más aspectos).

 

Cerrad los ojos y contemplad vuestro ámbito profesional como una carrera de Fórmula 1. Vuestro coche conducido por el mejor. El motor “vestido de Primera Comunión” por un equipo mecánico sencillamente divino. Todo bien preparado para hacer una carrera larga y difícil. No es imprescindible ganar, pero desde luego tiene que llegar a bien puerto.

 

¿Os imagináis que el motor tenga un tornillo importante que se desenrosque cuando le da la gana? ¿O que ande rayando otras piezas necesarias? ¿O que chirríe teniéndolo que mirar urgentemente? ¿O que haya que desmontar medio coche porque le ha dado por jugar al escondite en sus viajes internacionales? ¿O que funcione tan perfectamente que nos de un triunfo memorable?

 

Ahora imaginad las instrucciones de mantenimiento del Equipo de mecánicos:

 

 ...   "Los tornillos X, X y X precisan la activación del protocolo de Alto Mantenimiento - Actuación Primera e Indispensable que no nos podemos ahorrar:  

Contemplar el tornillo porque nunca se sabe si va a estar díscolo o no.

Queda prohibido entre los mecánicos mencionar el tiempo que cuesta, la angustia que produce, la difícil decisión de no mirar otras piezas que lo necesitan y trabajar asumiendo que no hay planificación que resista. Será objeto de rencor promover cambios en esta situación".

 

¿Te atreves a observar qué tipo de tornillo eres tú?

 

No vale mentirse.

 

Adoracion Romero - 21 de Octubre de 2015