Cuento de Navidad: 

“La Navidad no viene por sorpresa”

 

La Navidad no viene por sorpresa y a pesar de ello, a excepción de las de nuestra infancia,  no recordamos una Navidad en la que no nos hayamos puesto las botas de correr. Mucho correr, no importa desde cuando. ¡Correr!

 

Así lo creía la abuela Lola dando vueltas a las Fiestas desde el mes de Agosto, con ese don que tienen las abuelas de saltarse medio verano y todo el otoño poniendo a pensar a todos en la Nochebuena en plena canícula. Créeme si te digo que, desde ese momento, Lola estuvo rumiando el menú y contando mentalmente los manteles en buen estado… 

Aún así, no pasó nada y se respiraba buena armonía veraniega. Hasta que llegó el momento en que la abuela Lola, desde su silla alta de rayas y en la pradera de la piscina quiso dejar cerrada la lista de asistentes. Podeis imaginar que los miembros de la  familia que dormitaban en las tumbonas de alrededor, vieron cómo se la iban cargando por todo lo alto a medida que no supieron, en ese momento, lo que sería de sus vidas en las próximas fechas navideñas.

 

Tan importante es la Navidad que la abuela Lola cogió la linde y no permitió escapatoria para ninguno:

 

- Si vais a esquiar a mi me lo decís ahora - para uno.

 

- Si te toca en casa de tus suegros, ni se te ocurra decírmelo en Diciembre porque lo necesito saber ya - para el que estaba poniendo los manguitos a su niña.

 

- Qué pongo ¿crema de nécoras o sopa de almendra?- directa al mentón del hijo que, al oirlo, rompió a sudar a cuarenta grados a la sombra.

 

Mientras estaba la abuela en este reparto navideño, se le acercó Lucas, un nieto con cara de listo y una sonrisa llena de chispas blancas, la mitad de leche y la mitad empujando a distintas alturas.

Metió su manita entre las de la abuela y tirando de ella le dijo:

 

- Abuelita Lola, levanta y no perdamos tiempo. Vamos al súper a comprar todo ya: el turrón, los polvorones, una figurita para el belén y un adorno nuevo para el árbol. Corre, corre abuelita que tenemos que adornar todo esta misma tarde…por favor prométemelo!!! Qué ilusión tengo!!! - gritó bailando.

 

Lola miró a Lucas a los ojos y cogiendo su carita entre las manos le dijo:

 

- No Lucas, la Navidad ni viene por sorpresa en Diciembre ni viene de sopetón en Verano.  Todo llegará. Hoy es verano, vacaciones y sol. Debemos disfrutar cada momento, saborear  todos los detalles, captar todo lo que nos gusta, grabar en nuestra memoria todo lo que después alimentará nuestro corazón con el recuerdo…. Hoy es día de ir contigo al bordillo de la pisci para mirarte y ver como te tiras, cómo buceas, de cronometrar cuánto tardas en hacer un ancho y dar volteretas en el agua… - así le dijo a Lucas

 

La abuela Lola notó la guasa de sus tres hijos recorriendo su espalda. Se volvió hacia ellos y dirigiendo su voz a las tres tumbonas les dijo:

 

- ¿Habéis grabado mis preguntas en vuestra memoria? Sabed que el próximo 15 de Diciembre quiero todas las respuestas. Hasta entonces no será necesario.

 

Dándose la vuelta, dio dos apretoncillos en la mano de su nieto para indicarle que estaba lista para jugar con él.

 

Adoración Romero -1 de Diciembre de 2015.