El miedo y el tren

 

Conocí un relato que hablaba de un encuentro que no suele pasar nunca pero que efectivamente un día ocurrió.

 

Es la historia de una joven que guardaba una secreta ilusión en un bolsillo de su pantalón. La sacaba de vez en cuando a esponjarse sobre la palma de su mano mientras ella pensaba qué ocurriría si pudiera hacerla realidad: qué tendría que hacer, cuánto tendría que arriesgar y qué comodidades se esfumarían. Conseguía así una lista sofocante de pérdidas y renuncias.

 

Despues, como si se tratase de un ritual para recuperar el aire, la joven echaba aliento sobre su sueño y lo frotaba con la manga del jersey como para sacarle un poco de brillo y devolverlo al bolsillo del que salió.

 

Y pasó que un día apareció a visitarle la máquina de un tren que amablemente saludó, al tiempo que preguntaba: 

 

- ¿Sabes quién soy?

Claro! Eres el Tren de las Oportunidades. Has pasado por delante de mi muchas veces. Te he visto y te conozco bien - respondió la joven.

- Yo también te he visto hoy sacar una ilusión de tu bolsillo… - Y sonriendo a la muchacha continuó  - …si te subes a mi estribo yo podría llevarte al lugar donde se cumplen los deseos. ¿Vienes? - le dijo el tren.

 

La joven agradeciéndole el ofrecimiento le contó que tenía una lista enorme de riesgos y obstáculos a vencer para subirse al tren y le confirmó que no lo haría. Le explicó que su ilusión era pequeña y frágil, cabía en un bolsillo…Y finalmente confesó que tenía miedo, así que no subiría, no merecía la pena…no subiría.

 

El tren continuó hablando. Dijo a la joven que él querría ayudarle a subir, - ¿pero cómo? - se preguntaban.

La máquina, aunque quisiera, nunca podría parar, ni pasar despacio, ni pasar varias veces. Tampoco podría garantizar el éxito de la aventura porque el futuro no era del tren, sino de los pasajeros que viajaban en él.

 

El tren maquinaba y maquinaba cómo podría ayudar a la joven. El conocía bien ese miedo disfrazado de prudencia que proporciona más tranquilidad que felicidad. Ese miedo que avisa peligros sin ofrecer alternativas. Ese miedo que se conforma con que poseamos la moneda de oro sin cambiarla y que se ríe de nosotros cuando la perdemos a pesar de haber estado guardándola. Es un miedo muy difícil porque no se va con la oportunidad perdida, sino que se afinca en las personas para dejar las ilusiones del tamaño de nuestros bolsillos.

 

Así estaba pensando el buen tren cuando de repente chascó los dedos de tener ideas y gritó:  

 

  • Lo tengo!! Se cómo hacerlo!!  Debes alimentar tu ilusión para que crezca;  "mírala como solo tu sabes hacerlo", sonríe, juega con ella, mímala y no dejes de pensar en ella ni una mañana ni de soñarla ni una noche…Así verás que va creciendo en tí. Y cuando tu ilusión sea más grande que tu miedo éste desaparecerá.  

Entonces pasaré a recogerte y tu estarás preparada. Juntos nos iremos a conseguir lo que quieres.

 

La joven mirando al tren "como solo ella sabía hacerlo", le prometió  estar preparada y esperándole para cuando él pasase a su lado.

 

 

Adoración Romero - 26 de Junio de 2017