Mensajes nuestros de cada día

 

 

Paso una parte significativa de mi tiempo  recorriendo las redes por las que zascandileo, y leyendo lo que se escribe cada día en torno a las personas de la mano del coaching y otras artes. Encuentro  mensajes y frases de un contenido inmenso condensados en un número mínimo de palabras, imágenes con textos y pensamientos memorables, artículos y relatos brillantes… Encuentro mucho todos los días.

Horas leyendo en el ordenador. A veces me gustaría poder desenroscarme los ojos y meterlos en los bolsillos para que descansen de leer en la pantalla; y me gustaría también quitarme la cabeza y ponerla a remojo en un barreñito con agua para que, por ablandamiento, se desprendan mensajes  repetidos y repetidos y repetidos, que se me han ido quedando pegados en el cerebro. Como mil sellos de distinto valor con la misma cara.

 

¿Te suenan estas frases?:

·         “lo que no estamos pudiendo hacer, es porque no queremos”.

·         “si nos sentimos  mal, es porque no nos hemos puesto a sentirnos bien”.

·         “si no estamos contentísimos es porque nos estamos perdiendo algunas alegrías

 por no resurgir, reciclar, repuntar, resolver, resucitar, y algunas más en clave de re”.

·         “si quieres que te pase algo diferente no sigas haciendo lo de siempre”

·         “emprendedores sin fronteras”

·         “ etcétera…”

 

Estos pensamientos, tan pronto los encuentro escritos como sabias conclusiones y formando parte de un tejido poderosamente inteligente de pensamientos y reflexiones,  como las escucho alto y claro en la cola del autobús, arrojadas a la cara de persona a persona, (una de ellas en buen momento y la otra no por lo general). Te diré, entre nosotros,  que conozco pocos sitios menos apropiados que la cola del bus  para sacar estos textos; miento, quizá el AVE sea un poquito más inconveniente, si cabe. 

Y son idénticas las palabras en uno y otro caso pero en el primero me hacen pensar, y en el otro me hacen rabiar.

Me regaño por ello porque pienso que si estos mensajes valen,  pues valen  y no habría que dar más vueltas. ¿Llegan a la gente? Muy bien; ¿Que no llegan?  También bien.  El pensamiento vale y se defiende por sí mismo.

Pero en el fondo creo saber algo más. Decir estas palabras en el contexto adecuado, el momento oportuno,  de manera pertinente, con empatía,  con respeto, etc… hace que los mensajes lleguen a toda velocidad al núcleo de las personas. Y las ayude.

En cambio,  decirlas en un  parloteo sin sustancia y en momentos que no vienen a cuento, las está rebajando a la categoría de  palabras sin más.  Palabras, muchas y muy parecidas que tambien a muchos les están hartando ya. Percibo un “acorchamiento” de la epidermis social que está empezando a rechazar que le den la brasa.

Y es que cualquier día oímos vocear: …-”mensajes para el ánimo en tiempos de crisiiiiis” - Hasta la televisión está apuntada a este bombardeo.  ¿Estaremos ante una de tantas burbujas?

Pues no lo sé. De lo que estoy segura es que el contenido y el significado de muchos pensamientos con que se nos martillea, son valiosos para las personas y sería una pena que cerrásemos los oídos neciamente a todos ellos si en algún momento pueden ser una buena clave.

Así que  creo que podemos dejar que las frases revoloteen a nuestro alrededor sin más guerra y, cuando sea nuestro momento, podremos darles entrada a nuestro fondo. Quizá  en ese instante elegido, nos abran una oportunidad.

 

(Adoración Romero Nadal- 24 de Octubre de 2013)