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EQUIPOS: PRIMER DIA


 ¡Bienvenidos al maravilloso mundo donde se consigue lo que parecía imposible!

 Antes de pertenecer a un equipo, somos personas.

 

 

 

¿Podemos estar de acuerdo si decimos que cada persona encierra en sí misma un mundo?

Entonces, de un equipo, ¿podemos decir que es un conjunto de mundos encerrados  cada uno en su persona? ¿Mundos queriendo salir persona arriba liberando su energía y su ego?, ¿O mundos pacíficos buceando en sí mismos? , ¿O mundos buscando intercambiar lo que tienen por lo que les falta? Podemos estar mariposeando entre mundos y personas un buen rato, pero no se trata de eso hoy.

 

Creo que lo interesante es imaginar que cada componente de un equipo es un universo completo que podría  ser suficiente si los resultados que se le piden, o se pide a sí mismo, estuviesen al alcance de sus posibilidades. Pero no siempre es así, o mejor dicho, en los ámbitos profesionales, es frecuente que no sea así.

 

¿Qué es lo que  tiene que ocurrir para que se conforme un equipo? Que la dimensión del objetivo y del resultado a conseguir sea superior a la capacidad que puede desarrollar una sola persona. Y poder más y llegar a alcanzarlo no es la magia de un resultado, sino que proviene de antecedentes que  conviene reconocer.

Yo creo que esa extra-medida de lo que se quiere conseguir es una decisión previa a la conformación del equipo, y llegar a mayores resultados forma parte de las razones por las que crear este tejido; por lo tanto, cuando se ingresa en uno ya es importante la aceptación personal de que el universo de cada quien, su supermundo individual, es insuficiente para el fin/objetivo que tiene planteado ese equipo previamente. El ego pasaría de ser el protagonista a estar al servicio.

 

Es un cambio de papel, pero en ningún caso un recorte de posibilidades individuales.  Es más, superando el objetivo esas posibilidades individuales, lo que se impone es que cada individuo aporte el cien por cien de su brillo, su fe, su entusiasmo, su sentido, su capacidad, su prudencia, su intuición, su intención, atención…  en definitiva, de su mundo y su personalidad.

 

La personalidad y las capacidades de todos formarán el ecosistema donde se darán las condiciones óptimas  para conseguir lo que se han propuesto.

 

¿Qué tendría que conocer cada componente para dar sentido a tanta generosidad? Conocer el objetivo común y algo más: hacerlo suyo, colocarlo en su mundo en un sitio preferente, visible y actuar coherentemente con él.

Simultáneamente tendría que identificar con quiénes, (resto del equipo y otros equipos, y otros mundos),  necesita tener relaciones, intercambios  y conversaciones para así  llegar a acuerdos sobre qué hacer, para qué, cómo y cuándo para conseguirlo. Y hacer.

 

El primer día de un Equipo podría consistir en:

 

  • -          Que cada componente declare el objetivo que les une.
  • -          Entre todos, dotarse de las reglas con las que van a actuar y relacionarse.
  • -          Y declarar el compromiso individual de ser consecuentes con ambos.

 

¡Bienvenidos al maravilloso mundo donde se consigue lo que parecía imposible!

 

(Adoración Romero - 19 de Junio de 2013)